Louis Malle
El Fuego Fatuo (1963) es la sexta realización del director francés Louis Malle (1932 -1995), quien se inició oficialmente en el mundo del cine como asistente de Jacques Cousteau en el documental "Monde du Silence" premiado con la Palma de Oro de Cannes en 1955. En su primera etapa dirige entre otras "Ascenseur pour l'echafaud" (Frantic, 1957) en la que introduce a Jeanne Moreau y transmite con pasión su gran amor por el jazz gracias a la genial musicalización de Louis Armstrong; "Les Amants" (The Lovers, 1958) tambien con la Moreau; y "Zazie dans le Métro" (1960) una comedia ligera.
En 1971 encendería la mecha de su polémica carrera con "Souffle au coeur", que narra una relación romántica/incestuosa entre madre e hijo. Malle la narra sin imponer un juicio moral, sin presentar inocentes y culpables, tratando de llevar a la pantalla la extraña complejidad de la vida misma dejando la valoración moral al espectador - un rasgo que marcaría todo su arte.
Sin embargo, es con "Lacombe Lucien" (1974) que la crítica y la intelectualidad francesa le caen con todo y no le perdonan el hecho de retratar a un colaborador durante la ocupación nazi como un ser humano, en despecho la típica caricatura del traidor, Malle lo retrata terrenalmente con sus aciertos y errores. La sociedad de ese momento, a solo treinta años de la ocupación, no quizo asumir la responsabilidad que con audacia les entregó Malle. Y a él no le quedó otra que autoexiliarse en EEUU.
Una vez alla, Malle dio inicio a la segunda parte de su carrera, con filmes hablados en ingles entre las que destacan "Pretty Baby" (1976), "Atlantic City" (1981) - con la que recibió su única nominación como director en toda su carrera por parte de la Academia hollywoodense - y "My Dinner with Andre" (1981). Sin embargo, Malle tambien se dio el gusto de producir películas francófonas durante su larga estadia en Norteamérica, como "Au Revoir a les enfants" de 1987.
Alain decide morir
La fascinación de Malle con los temas tabú se hace palpitante con cada escena de "El Fuego Fatuo", la cadencia del movimiento, la edición naturalista, la musica de Erik Satie nos llevan de la mano a la melancólica vida de un ex alcohólico, llena de preguntas sin respuesta, de circulos viciosos y de una óptica desesperanzada, finalmente bajo la sombra de un destino oscuro, sin luz al final del tunel. El suicidio es inminente y Alain lo sabe. Malle no se propone explicar el mecanismo autodestructivo de Alain, es en el viaje final en el que discurre el argumento en el que la naturaleza de Alain se desnuda ante nosotros con mucha naturalidad, no queremos comprenderlo pero lo hacemos, cada minuto que pasa es una razón más para ponerle fin a ese ensayo maldito que es la vida despues de la muerte de la voluntad o el estar muerto en vida; un alcohólico nunca podrá dejar de serlo, podrá aparentar cuanto tiempo pueda, pero en la fibra mas interior hay un alcohólico agazapado esperando en la debilidad del carácter, su turno.
El fuego fatuo comparte con su nombre una atmosfera mortuoria, y un contenido óscuro que Drieu La Rochelle supo plasmar con desgarradora intensidad en su obra, y que Malle confundiendose entre la frescura de la nouvelle vague reinterpretó en un ensayo sobre la la imposibilidad de ver la luz y sus consecuencias.